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Acciones de mejora para incrementar la biodiversidad funcional de los cultivos. Aumento de los enemigos naturales. Cubiertas vegetales (III)

En ninguna otra situación son tan evidentes las consecuencias de la reducción de la biodiversidad como en el manejo de las plagas agrícolas. La inestabilidad de los agroecosistemas se manifiesta a través del incremento de los problemas de plagas.

Los enemigos naturales de las plagas tienden a ser polífagos y tienen amplios requerimientos de hábitat. Los monocultivos no proporcionan adecuados recursos de alimento (polen, néctar, presas), refugio y lugares de reproducción y puesta para una actividad efectiva de los mismos.

Se puede fomentar la presencia de enemigos naturales de las plagas creando hábitats con alta diversidad vegetal que ofrezcan recursos alimenticios y refugio para depredadores y parasitoides adultos. Es importante que no sólo la densidad del recurso sea suficientemente alta para influir sobre las poblaciones de enemigos naturales, sino que también sea adecuada su distribución espacial de forma que puedan colonizar el hábitat antes que la plaga.

Parece evidente que más variedad de plantas implica mayor pluralidad de fitófagos y mayor diversidad de enemigos naturales. Por este motivo resulta de especial interés realizar un diseño de infraestructuras ecológicas que amplíen la diversidad vegetal, de forma que resulten atractivas y confortables para los organismos beneficiosos, por ser capaces de ofrecerles alimentos, presas y huéspedes alternativos, así como refugio frente a condiciones climatológicas adversas y sus propios enemigos naturales. Las infraestructuras más interesantes son las siguientes:

  • Cubiertas vegetales espontáneas o artificiales, temporales o permanentes, totales o parciales.
  • Vegetación en los márgenes del cultivo.
  • Corredores ecológicos que conecten cultivos con los diferentes hábitats.
  • Vegetación en zonas no productivas, conseguida bien mediante mantenimiento sin laboreo, permitiendo la sucesión ecológica de la vegetación espontánea, estableciendo una amplia diversidad de vegetación (arvenses, florícolas, crucíferas, árboles, arbustos, etc.).
  • Muros de piedra para refugio de reptiles, albergues para insectos, nidos para aves y murciélagos.

Sería conveniente que la primera acción que desempeñar fuese identificar los diferentes hábitats y especies de flora y fauna presentes dentro del cultivo y en su entorno. Este inventario previo nos será de gran utilidad a la hora de escoger las especies por introducir en las diferentes infraestructuras ecológicas.

Cubiertas vegetales

Multitud de estudios documentan las ventajas agronómicas y medioambientales de las cubiertas vegetales como técnica de manejo del suelo en cultivos leñosos frente al laboreo tradicional.

  • Incremento de la materia orgánica y sus repercusiones positivas sobre las propiedades físicas del suelo (% de agregados y su estabilidad, densidad aparente, infiltración y almacenamiento de agua).
  • Incremento del número y diversidad de los organismos edáficos.
  • Mejora de la fertilidad del suelo.
  • Protección contra la erosión.
  • Control de plagas y enfermedades.
  • Captura del CO2 atmosférico y su posterior almacenamiento bajo forma orgánica en el suelo, compensando de esta forma, parte de las emisiones provocadas por la acción humana y logrando mitigar la acción de los gases con efecto invernadero.

La decisión más importante a la hora de implantar una cubierta vegetal es la elección de la comunidad de especies que conformarán la cubierta. Los criterios más significativos para tomar dicha elección son:

  • Conseguir que el ciclo de crecimiento de la cubierta no interfiera directamente sobre el ciclo del cultivo (son preferibles especies de ciclo medio-corto).
  • Capacidad de regeneración en años sucesivos a partir de semillas generadas in situ.
  •  Resistencia a la invasión de otras especies.
  • Seleccionar especies de porte bajo, para minimizar el número de siegas.

En los últimos años cada vez es más frecuente la introducción plantas florícolas en los agroecosistemas como forma de proporcionar alimentos alternativos (néctar y polen) para los enemigos naturales, al mismo tiempo que se reduce la aparición de insectos plaga por sus efectos como barreras físicas y como elemento de confusión por la mezcla de colores y aromas.

El tamaño y la forma de las flores determinan el tipo de artrópodos que son atraídos, ya que preferentemente aquellos que puedan acceder al polen y al néctar harán uso de estas fuentes de alimento. Las plantas de la familia de las compuestas (margaritas y girasoles) y las umbelíferas son especialmente útiles. En general, la bibliografía señala como familias productoras de polen a Cruciferae, Cistaceae y Compositaceae, y como productoras de néctar las familias Lamiaceae, Boraginaceae, Schophularicaceae, Ericaceae y algunas especies de la familia Fabaceae.

Cubiertas florícolas en viñedo

Además de la producción de néctar es importante considerar la posición del nectario dentro de la flor. Así, las mejores especies serán aquellas que posean nectarios de fácil acceso y por tanto muy atractivos para la mayoría de los enemigos naturales. Euphorbiaceae y Apiaceae son las familias que poseen los nectarios más accesibles.

Flores fácilmente accesibles para los insectos

Los nectarios extraflorales se encuentran localizados fuera de flor, en bordes de hojas, peciolos, brácteas, raquis, etc., el néctar extrafloral constituye una fuente valiosa de alimento independiente de la floración especialmente para crisopas (Neuroptera: Chrysopidae), fitoseidos (Acari: Phytoseiidae), parasitoides y moscas (Diptera) depredadoras. Las plantas del género Prunus y de la familia de Fabaceae suelen tener nectarios extraflorales.

Foto: Nectarios extraflorales

Una de las condiciones primordiales para el diseño de una cubierta vegetal florística útil para el control biológico de plagas es que esté compuesta por especies que florezcan secuencialmente a lo largo de todo año o durante todo el ciclo vegetativo del cultivo, proporcionando una continuidad en los recursos alimenticios.

En Kenogard disponemos de insecticidas biológicos, Dipel, Xentari y Gnatrol a base de Bacillus thuringiensis que ofrecen un excelente control sobre un amplio espectro de orugas de lepidópteros y sobre un gran número de cultivos. Todos son productos formulados y fabricados por Valent Biosciences por lo que son altamente fiables y eficaces. Todos ellos proceden de cepas exclusivas de Bacillus thuringiensis y no perjudican a la fauna auxiliar, por lo que son una herramienta más que te ayudará a conservar la biodiversidad en tus cultivos.

 

Technical Specialist Biorrationals
AgroSolutions Division ‑ EMEA region
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